Reflexiones sobre el canon digital
Miércoles, 25 Junio 2008 - 0 ComentariosEstos últimos dias he estado en cama con gripe. Como no podía hacer mucho me dediqué a ver algo de TV para pasar el rato en la cama y he visto que Juanes ha vendido ya 200.000 copias de su último disco en España y alrededor de 3.000.000 en el mundo. Cuando uno ve datos como este no puede evitar preguntarse ¿cuál es el problema de los derechos de autor? Porque está claro que no es el de las descargas en internet. ¿Acaso Juanes no está en internet?
Lo que está claro es que el problema de la industria musical, cinematográfica y de las diferentes sociedades de autores es el de mantener el lifestyle de determinados individuos que no hacen nada productivo. Recuerdo que Miguel Ríos salía como uno de los “afectados” por el tema de las descargas en internet. Seamos serios, Miguel Ríos lleva años sin sacar nada digno al mercado, ¿alguien conoce algo de él aparte del Bienvenidos y el Santa Lucía? Lo mismo podríamos decir de Ramoncín que lo único digno de mención que ha sacado en toda su carrera musical es el litros de alcohol. Ana Torroja salía también con el cuento este antes de volver a sacar un disco, que por cierto, en mi opinión, era bastante malo.
Para mi está claro que el que vale vende y el que no, no vende. Y más claro aún es que se pretende que los ciudadanos de a pie le mantengamos el lifestyle a determinados personajes que no valen. Podemos ver como el gobierno francés ha sacado una ley de P2P peligrosamente estúpida a la vez que patética. El gobierno español ha sacado una ley de “impuestos” para la SGAE y otros paises han hecho de las suyas también a este respecto.
Centrémonos en el caso español que es el que más nos afecta a nosotros. Con la crisis económica que hay y después de que nuestro gobierno se ha fundido el 80% del super avit que tenía, le garantiza a la SGAE unos ingresos de un mínimo de 110.000.000 de euros anuales aproximadamente. Esto ya de por sí es triste pero más triste es si analizamos algunos factores.
- El gobierno saca una ley impositiva para que una sociedad “privada” se beneficie.
- El 90% de los artistas en España están ya subvencionados por el herario público. Ya que aquí casi todas las series de televisión y otras obras artísticas están subvencionadas con dinero público del contribuyente de una u otra manera.
- Este impuesto denominado canon digital se lleva acabo gravando determinados dispositivos y soportes, haciéndole, en consecuencia, la puñeta al comercio minorista que ya de por sí está bastante fastidiado.
El comercio minorista más afectado es sin duda la tienda de informática de nuestro barrio. Vamos que se grava el uso de la informática por parte de un gobierno que se ha gastado un dineral en proyectos cuya supuesta finalidad es la de “impulsar la sociedad de la información en España”.
Entonces haciendo un pequeño análisis de situación el gobierno coge nuestro dinero y subvenciona a determinados artistas para que puedan vivir bien haciendo obras en muchas ocasiones mediocres, por utilizar un calificativo suave. Luego le pone a una sociedad privada un impuesto que pagamos todos para que los mismos artistas puedan seguir viviendo bien y encima se oyen rumores de que peligran las pensiones. No me extraña que peligren las pensiones porque le estamos pagando una jubilación de la leche a una serie de individuos que no hacen nada y se llevan un montón de dinero por ello.
Así que nos encontramos en la tesitura de que el gobierno dice que impulsa la sociedad de la información pero está claro que no lo hace porque grava dispositivos y soportes informáticos y de comunicaciones para dárselo a los “paladines de la cultura”. Digo yo que tal vez sería mejor para la población en general que se utilicen esos 110.000.000 de euros para subvencionar el precio de la gasolina (cuyo precio final no nos olvidemos tiene un montón de impuestos) o si se quiere contribuir a la sociedad de la información, que se utilice para abaratar el coste de la conexión de internet de banda ancha y/o móvil.
En resumen, si Juanes ha vendido 3.000.000 de su último disco hasta la fecha está claro que también lo pueden hacer otros artistas siempre y cuando su trabajo merezca la pena en opinión del público. Lo que no puede ser es que con la excusa de las descargas en internet se le regale el dinero de los contribuyentes a una serie de personajillos que han sacado uno o dos discos hace más de 20 años y pretendan tener chalet, mercedez y ropa de Armani, con el beneplácito de la administración pública, a costa de una sociedad que está hasta el cuello de deudas.








